«No es la obra de un teórico; es la de un veterano»

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Con motivo de las IV Jornadas de Bioética, que tendrán lugar del 2 al 5 de diciembre en Alpedrete (Madrid) y en las que estará presente John Wyatt, hemos vuelto a releer sus libros y hoy te traemos una reseña de Morir bien escrita por Raquel Barrantes:

En nuestro medio, hablar de la muerte es incómodo, casi de mal gusto: o no se hace o se hace en términos que parecen aspirar a, si no dominarla, al menos domesticarla en cierta medida. Se habla de “muerte digna”, asociándola a situaciones en las que uno toma el control, asumiendo tal cosa como posible. Se habla también de la muerte de otros, preferentemente de lejos. Pero resulta excepcional hallar a quien se refiera a la muerte en primera persona, a quien de verdad contemple la suya. La tendencia general es a mirar hacia otro lado, casi en la pretensión de que no se encuentra ahí, a la espera de cada uno. Llegado el caso, puestos a mirarla de frente, la aspiración más común parece ser la de un proceso rápido e indoloro, quizás inconsciente, con poco más que añadir.

Resulta curiosa y chocante la forma en que esto contrasta con el ideal de otros siglos, en los cuales una muerte súbita y casi instantánea equivalía a la peor de las maldiciones: sin meditación, sin preparación, sin oportunidad para nada. Partiendo de este tipo de reflexiones, John Wyatt examina los planteamientos antiguos y actuales frente a la incuestionable realidad de la muerte, con todo lo que lleva aparejado: retos, preguntas, emociones, temores, cuestiones prácticas…

Con ello se adentra en un espinoso y desconocido mundo que consigue hacernos ver con nuevos ojos, ojos que encuentran la aceptación, la bendición oculta y la oportunidad, sobre todo la oportunidad.

Parecería que el profesor Wyatt tiene la llave maestra para un adecuado cierre final y que nos la muestra llevándonos de la mano por un camino del que, aunque por razones obvias se sabe que no ha transitado, se diría conocedor. Para ello, Wyatt recurre a la sabiduría ancestral, la tradición del Ars Moriendi (el arte de morir) de siglos previos. No encontramos nada semejante en nuestro mundo hiper-informado, en el cual el concepto de “ayudar a morir” queda prácticamente reducido a una inyección letal. No es para nada el caso del libro.

Fusionando ese legado antiguo con la realidad actual, Wyatt invita a una consideración honesta y abierta de la muerte como tal, sin los tapujos y paliativos con que a menudo se reviste hoy día en nuestro entorno. De entrada, Wyatt desecha por completo la concepción de la muerte como mero evento clínico, a veces excesivamente medicalizado, para enfatizar su carácter espiritual. El resultado es un modelo alejado del receptor pasivo de cuidados, frente al que contrapone a la persona que afronta su tiempo final y participa activamente del proceso.

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Como médico, aborda las necesidades multidimensionales del ser humano: lo físico, lo psicológico, las relaciones y lo social. Como cristiano, añade una perspectiva bíblica, incluyendo un examen de las últimas palabras de Jesucristo, todo ello sin ignorar al no creyente. Vislumbramos así un alma de médico aunada a un corazón de pastor, una combinación imbatible. Desde esa posición, Wyatt no parece dejar nada fuera: el dolor de la muerte, testimonios personales, información técnica y legal, consejos y sugerencias, reflexiones espirituales, consuelo y ánimo… En sus palabras emerge la comprensión, la compasión, el conocimiento personal de situaciones de sufrimiento; pero también encontramos la planificación y la ayuda práctica en ejemplos tales como la provisión para las necesidades ajenas o las posibles voluntades anticipadas (incluye hasta un modelo de documento).

No es la obra de un teórico; es la de un veterano.

Llegados a este punto, sería quizás conveniente aclarar lo que este libro no es. Primeramente, no es un alegato ni a favor ni en contra de la eutanasia y cuestiones afines, que solo toca de forma tangencial. El lector interesado en tal debate encontrará aportaciones valiosas en otras obras, algunas del propio Wyatt. Por otro lado, tampoco se trata de una exaltación de la muerte como una experiencia positiva y deseable, presente en algunas cosmovisiones muy ajenas a las del autor. Para Wyatt, la muerte es un mal derivado de la caída del hombre, originalmente creado para una vida eterna, de lo cual testifica el deseo de eternidad inherente al ser humano. Es una enemiga contraria al diseño original de Dios, pero a la que hay que hacer frente y que conviene preparar. Es en este contexto donde Morir bien resulta tan reconfortante y Wyatt se aparece como una voz amiga que, lejos de eludir el tema, es capaz de presentárnoslo como una oportunidad -paradójicamente- casi casi bien acogida.

Se trata, pues, de un libro muy recomendable para todo aquel que sepa que le queda poco tiempo de vida, para sus seres queridos y para todo el que trate con personas próximas a la muerte; lo es también para cualquiera que desee estar preparado para afrontar la suya. Por otro lado, es útil para todos los que quieran ahondar en la visión cristiana de la muerte, con sus expectativas y promesas.

Raquel Barrantes, anestesista y secretaría de la Unión Médica Evangélica

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