El “todo” de la vida eclesial se divide en este libro en 20 signos vitales distintos. En medicina, un signo vital es una medición clínica que indica el estado en que se encuentran las funciones corporales esenciales de un paciente. En otras palabras, es un marcador fiable de la salud, una comprobación sencilla pero esencial que sugiere una imagen más amplia de salud o de enfermedad.
Si tus signos vitales están bien, es muy probable que tu organismo esté funcionando como debe hacerlo.
Sin embargo, si no están bien, es probable que necesites seguir un tratamiento o incluso modificar tu estilo de vida. De la misma manera, el propósito de este libro, es ayudarte a tomar los signos vitales de tu congregación para que evalúes con precisión su salud y disciernas el tratamiento potencial que necesite.
Este libro va destinado a cualquiera que tenga un papel de liderazgo en la iglesia. Esto incluye, claramente, a todos los miembros del personal pastoral, pero también a los líderes voluntarios, los líderes de alabanza, los de grupos pequeños, etc. Si tienes alguna responsabilidad de liderazgo en tu iglesia y te comprometes a reflexionar sobre estos veinte signos vitales de la vida eclesial, tienes que saber ya de antemano que ese compromiso merece la pena. Así que expresémoslo de esta manera: estos son los signos vitales de una iglesia que produce discípulos integrales de Jesucristo y esta es una misión esencial.
No consiste solo en celebrar cultos, poner en práctica las iniciativas comunitarias, tocar música, dirigir grupos o preparar comidas, por maravillosas que sean estas cosas. De hecho, no consiste solo en “hacer iglesia”; se trata de equipar e inspirar a las personas a unirse a la misión de Dios en todas las facetas de sus vidas fuera del local de la iglesia. Este libro habla concretamente de establecer una cultura eclesial que nutra a discípulos que están aprendiendo de Jesús y viviendo para él en todo lo que hacen —de lunes a sábado, no solo el domingo, ya sea en el trabajo, en el hogar y en el tiempo de ocio, así como en la iglesia— comprometiéndose en la misión de Dios cuando están separados y cuando están reunidos.
Una vez nos convencemos de que el discipulado integral es crucial y empezamos a enfatizarlo en nuestras iglesias, sus consecuencias para la vida eclesial se extienden por prácticamente todas las demás cosas que hacemos, con implicaciones también para todo tipo de líder. El deseo de hacer discípulos integrales afecta plenamente a la vida de la iglesia local y a la de sus líderes. En esencia, edificar una iglesia que haga discípulos integrales pasa por tener en cuenta todos los aspectos de nuestra vida comunitaria y nuestro rol como líderes, y por formularnos la pregunta desafiante: “¿Estamos haciendo discípulos aquí?”. Si no es así (o, al menos, no lo hacemos con toda la eficacia que podríamos), el siguiente paso es preguntarnos qué cambios podemos introducir para convertir la respuesta en un “sí” más firme.
Esto es, en pocas palabras, lo que te ayudará a hacer este libro. Cuando leas los capítulos, descubrirás ideas que te ayudarán a pasar de las buenas intenciones a la práctica eficaz, y que garantizarán que la vida comunitaria de tu iglesia equipe a sus miembros para todas las facetas de la vida, siete días a la semana.

