Un libro realista pero retador

“Te ayudará a procesar las historias culturales que escuchas cada día. Quiero darte la confianza para que evalúes la cultura y hables sobre ella de manera que apunte a las personas a una realidad superior: la historia del Rey Jesús y su plan cósmico para este mundo. Porque no puedes escapar de la cultura. Pero sí puedes conectar con la cultura”.

Discernir entre lo claramente bueno y lo malo que nos ofrece este mundo es relativamente fácil. Pero hay otros aspectos que están en la cultura que nos rodea que son más complejos. Ante esta realidad podemos tomar una de estas 3 salidas: escondernos de ella, atacarla o imitarla. Pero el autor nos propone una cuarta: conectar con la cultura de manera que, en base a ese diálogo, podamos presentar a Cristo y su evangelio. El propósito de este nuevo libro de la serie Ágora es precisamente equiparnos para esta “conexión”.

El autor hace bastante esfuerzo por demostrarnos que la cultura es muy importante en nuestras vidas y no podemos esquivarla por intrascendente. A veces puede ser la barrera que nos impide que nuestros amigos puedan atender al evangelio.

Por ello debemos conocer conceptos como el de “estructura de plausibilidad” para entender el contexto cultural en el que vivimos y poder evangelizar más eficazmente. Al fin y al cabo, la “cultura” hay que enfocarla en base al “mandato cultural” que el hombre recibe de Dios en Gn. 1:18, 24 y que consiste en dominar, cuidar, cultivar y crear para alcanzar nuevos logros que ayuden a reflejar y extender la Gloria de Dios.

De ahí que, para el autor, la cultura tenga una relación tan estrecha con la “religión” (culto – cultural): quien adora a Dios desarrollará una “producción cultural” muy distinta, hasta opuesta, a quienes adoran a dioses falsos cuya cultura estará vinculada a esa adoración. La cultura es la religión exteriorizada, es la manera en la que mostramos externamente lo que creemos en nuestro corazón.

Más concretamente este libro es…

  1. Un libro cristocéntrico porque nos ayuda a ver cómo, tras haber sido redimidos por Cristo, tenemos la capacidad por su Espíritu para asumir el mandato cultural que Adán malogró y hacerlo nuestro. El evangelio de Jesucristo confronta, recupera y edifica la cultura de muchas formas maravillosas y todas en conformidad con las normas de Dios y su Gloria.
  2. Es un libro realista pero retador, porque la respuesta cultural del cristiano nunca debe ser ilusoria porque aún estamos condicionados en el presente por el pecado y sus limitaciones; porque nuestro “mandato cultural”, nuestra influencia en nuestro medio, nuestro compromiso con “ejercer dominio, llenar y sojuzgar, cuidar y mantener la creación” solo puede ser conseguido a través de la conversión y discipulado de hombres, mujeres, jóvenes y niños que trabajen por una transformación cultural real.
  3. Es un libro clarificador porque nos explica el origen de la cultura humana que distorsiona o sustituye la verdad de Dios y sus auténticas respuestas a nuestras grandes preguntas. Al fin y al cabo, el concepto de la cultura tiene que ver con las respuestas que damos a las grandes preguntas existenciales de la vida que todos nos hacemos. La cultura es el conjunto de historias que contamos para hablar del significado del mundo.
  4. Finalmente, es un libro muy útil porque nos orienta en relación a cómo enfrentar y conectar con la cultura que nos rodea, pero sin caer en sus errores, su idolatría, sino redirigir nuestra mirada una y otra vez a la historia del evangelio.  Su objetivo es “hacernos pensar” que es lo que no hacen los idólatras (Is. 44:18, 19).

Un segundo aspecto de su utilidad práctica es que nos proporciona claves muy importantes para guiarnos a la hora de saber si debemos “consumir” o no ciertas producciones culturales que nos ofrecen en los medios. Estas orientaciones nos llegan, además, al meditar y extraer aspectos prácticos de… ¡¡las cinco “solas”!!

Un tercer aspecto: el ejemplo que nos ofrece para “conectar” con la cultura siguiendo el ejemplo de Pablo en el Areópago. Allí Pablo entró en su mundo y sus historias; exploró los elementos de gracia y sus ídolos; expuso que los ídolos eran fraudes destructivos y finalmente compartió el evangelio.

La parte final del libro se convierte en un “taller” donde podemos ver aplicados en ejemplos prácticos de nuestra cultura actual estos 4 pasos enumerados anteriormente. Y en base a esto nos anima a aplicarlos a aspectos de nuestra realidad cultural más cercana.

Daniel Benítez, reseña publicada originalmente en Edificación cristiana


Cultura y conexión: Conectando tu fe con lo que ves, lees y juegas, Daniel Strange

Ya se trate de programas televisivos, historias de Instagram o novelas históricas, ahí fuera hay todo un mundo cultural del que disfrutar. Pero, ¿cómo decidir lo que nos conviene ver? ¿Cómo ayudar a nuestros hijos a elegir entre las múltiples opciones? ¿Cómo hablar a nuestros amigos de Jesús, cuando lo único que realmente les interesa es el partido de anoche o lo más visto en Netflix? ¿De verdad es importante este tema? Daniel Strange quiere que los cristianos se relacionen positivamente con todo lo que ven, leen y con lo que juegan. Este libro, tan divertido como reflexivo, te ayudará a disfrutar de la cultura de un modo que alimente tu fe y te ayude a compartirla con otros.

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