Una invitación de Tim Keller: ¡Deja de infravalorar la Navidad!

Se acercan las fechas navideñas. A algunos esta época les suscita sentimientos de nostalgia o de alegría y, para otros, nada relacionado con estas dos cosas.

Sin embargo, algo en lo que muchos coincidimos en esta época del año es que oímos las lecturas bíblicas que son ya un clásico. Lo que puede ocurrir es que de tanto oír y familiarizarnos con la encarnación de Dios terminemos por acostumbrarnos a ella y acabe perdiendo su valor extraordinario.

Aunque la Navidad sea un tema habitual y recurrente, no tiene porqué perder su excepcionalidad. Tim Keller asevera en su nuevo libro, Navidad escondida. La asombrosa verdad detrás del nacimiento de Jesús: “La Navidad es más maravillosa y más trascendente aún de lo que imaginamos”. El autor norteamericano se basa en los evangelios de Mateo, Lucas y Juan para mostrar la significación que cobra este hecho en nuestros días.

Entre las preguntas que le formulé a Keller, pastor de Redeemer Presbyterian Church de Manhattan y vicepresidente de TGC, destaco: ¿por qué ni el moralismo ni el relativismo se han interesado por tratar la Navidad? ¿Cómo “llaman” los incrédulos a Jesús? (Un apunte: este pequeño libro sería, por supuesto, un regalo fantástico para la próxima Navidad).

¿Por qué es el cristianismo “la forma más realista y alejada de los sentimentalismos de enfrentar la vida”?

En relación con la expresión de “luz en las tinieblas”, en el libro explico que esta resulta importante no solo en el concepto bíblico del nacimiento de Cristo (Isaías 9:2; Mateo 4:16), sino que también tiene su cabida en las celebraciones navideñas de hoy en día. La Biblia no dice “luz resplandeció de ellos”, sino “luz resplandeció sobre ellos”. Esto nos muestra que el mundo es un lugar sumido en las tinieblas que necesita de la salvación que no proviene de él mismo. De este modo acabaríamos con frases muy oídas como, por ejemplo: “Si trabajamos juntos, haremos de este mundo un lugar mejor”. En absoluto. No tenemos lo que hace falta para poder conseguirlo.

La Biblia no dice: “luz resplandeció de ellos”, sino “luz resplandeció sobre ellos”. Esto nos muestra que el mundo es un lugar sumido en las tinieblas que necesita de la salvación que no proviene de él mismo.

Esta es una perspectiva clara y realista de nuestros problemas que se contrapone al optimismo bañado de falsas ilusiones. Y, con todo, esta propuesta no llega a ser una idea pesimista, porque, frente a eso, hay esperanza y certeza de que Dios al final destruirá toda maldad.

¿Por qué no es buena idea saltarse la genealogía que introduce el evangelio de Mateo?

La genealogía de Jesús que narra Mateo cumple dos finalidades. Primero, ubica a Jesús en la Historia. El evangelio no comienza con “érase una vez”. Todo lo contrario: Cristo no es una leyenda, sino un humano de carne y hueso que ha sido real en un espacio y un tiempo. Segundo, la genealogía incluye a diversas mujeres que estaban marginadas por motivos raciales y culturales (Rahab y Rut) y por otras que habían incurrido en el incesto, el adulterio o la prostitución (Tamar, “la esposa de Urías” y Rahab).

Incluso las genealogías de la Biblia nos muestran pinceladas de
la misericordia de Dios.

En épocas más antiguas y menos individualistas, la genealogía de alguien era como su currículum vitae. Y, como ocurre también hoy en día, hay ciertas cosas que se suelen omitir para dar mejor impresión al lector. Rara vez se mencionaba a las mujeres en las genealogías y, en cualquier caso, solían incluirse aquellas que recordaran al lector algún pecado o perversidad de sus antepasados, como en el caso de Judá y David. Todas estas figuras femeninas habrían sido apartadas o ignoradas en una genealogía común y corriente, pero en esta en concreto no fue así. Todos los componentes, tanto hombre como mujer, tanto rey como prostituta, ya fuera judío o gentil, representan una parte de igual valor en la familia de Jesús. Incluso las genealogías de la Biblia nos muestran pinceladas de la misericordia de Dios.

Según apuntas en el libro, ni el moralismo ni el relativismo se han interesado por la Navidad. ¿Por qué?

El moralismo, básicamente, defiende que puedes salvarte a ti mismo a través de buenas obras, con lo cual la Navidad se haría innecesaria. ¿Por qué Dios necesitaría encarnarse para vivir y morir en nuestro lugar si somos capaces de satisfacer las demandas de la justicia por nosotros mismos? El relativismo, por otra parte, aboga por que nadie está realmente “perdido” y que cada cual debería vivir según sus propios principios y determinar qué está bien y qué está mal. Así, el “dios de amor que todo lo consiente” en el que muchas personas creen actualmente nunca habría tenido que pasar por la encarnación. De hecho, ese dios habría estimado totalmente inútil ese acto.

Así, el “dios de amor que todo lo consiente” en el que muchas personas creen actualmente nunca habría pasado por la encarnación. De hecho, ese dios habría estimado totalmente inútil ese acto.
¿Por qué el poner un nombre al bebé Jesús fue tan significativo?

Todos los padres tienen el derecho de ponerle nombre a sus hijos. Es una señal de su autoridad sobre el niño y del poder que tienen sobre el modo en que vivirá y sobre quién será cuando crezca. Esta idea era mucho más arraigada en las sociedades patriarcales antiguas de lo que lo es ahora. El ángel no le permite a José ni a María darle un nombre a Jesús por dos causas. En primer lugar, ¡Jesús fue el primer niño que era mayor que sus padres! En segundo lugar, pese a que Jesús se sometió a la autoridad de sus padres humanos durante su niñez (Lucas 2:51), ellos no eran sus maestros. Al contrario, Jesús era el maestro de ellos. El ángel, al no permitirles ponerle un nombre a Jesús, les estaba diciendo: “Si Jesús está en vuestras vidas, no es porque seáis su guía. Él es vuestra guía. Vosotros no le decís a él cómo se ha de llamar o quién es: él ha venido a deciros quiénes sois vosotros”.

¿Qué podemos aprender de la diferencia entre la duda con obstinación de Zacarías y la duda con docilidad de María en Lucas 1?

Cuando el ángel Gabriel se le apareció a Zacarías y le dijo que tendría un hijo, este manifestó que dudaba que tal cosa le sucediera a una pareja tan entrada en años (Lucas 1:18) y, por esta razón, tuvo que ser disciplinado (Lucas 1:20). Por otra parte, cuando Gabriel se le aparece a María y le dice que tendrá un hijo, esta manifiesta sus dudas al mismo ángel y, casi con las mismas palabras, se preguntaba cómo podía dar a luz un hijo siendo virgen (Lucas 1:34). En este caso, en lugar de una reprimenda recibe una explicación. ¿Por qué hay una reacción diferente? La única posibilidad real es que las motivaciones profundas de las dudas de Zacarías y las de María no fueran las mismas. Existe un tipo de duda cuya finalidad es conseguir más información, que “desea” creer que algo sea real. Por otra parte, hay una clase de duda que lo que verdaderamente persigue es una escapatoria, que no desea creer ni someterse y cuyo objetivo es instalarse en nosotros y tomar el control de nuestras vidas.

Estos dos ejemplos de duda, tan maravillosamente expuestos, nos permiten conocer más acerca de este concepto. La Biblia no considera a la duda como una manifestación de rebeldía, así como tampoco respalda que se viva continuamente con ella. En contraste, lo que sí nos dice es: “Tengan compasión de los que dudan” (Judas 1:22 NVI).

  • Este artículo es una traducción de uno publicado en The Gospel Coalition. Si quieres leerlo en inglés, puedes hacerlo aquí
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