Últimas instrucciones

Margarita Burt

“Por lo cual te aconsejo que…” (2 Tim. 1:6).

Si tuvieses que escribir las últimas instrucciones a tu “Timoteo”, ¿qué le mandarías hacer? ¿Que leyera la Biblia, orara y asistiera a la iglesia, o pedirías más de él? Lo siguiente es lo que pidió Pablo de Timoteo:

1.     Usa el don que tienes: “Te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” (1:6). Ya se lo había dicho y aquí lo repite: “No descuides el don que hay en ti” (1 Tim. 4:14). No dejes que el temor de sufrir te impida predicar el evangelio: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía” (1:7). No permitas que la vergüenza te estorbe tampoco:“No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor” (1:8).

2.     Guarda la enseñanza que te he dado: “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús” (1:13). “Guarda bien el depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros” (1:14).

3.     Sé fuerte: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2:1). Forma a otros: “Lo que has oído de mí… esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2:2).

a.     Sé un buen soldado: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” (2:3). No te enredes en cosas de la vida civil. Busca agrada al Señor: “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar aquel que lo tomó por soldado” (2:4).

b.     Sé un buen atleta: “El que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente” (2:5).

c.     Sé un buen labrador: “El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero” (2:6).

d.     Sé un buen obrero: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2: 15): evita conversaciones inútiles (2:16); huye de pasiones juveniles (2: 22); no seas contencioso; evita a los que profesan ser creyentes, pero no viven una vida santa (3:5).

4.     Persevera: “Persiste tú en lo que has aprendido, y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido… Desde la niñez has sabido las Escrituras” (3:14, 15).

5.     Predica la palabra: “Te encarezco delante de Dios… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera del tiempo; redarguye, reprende, exhorta… soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (4:1-2, 5).

6.     Ven a verme: “Procura venir pronto a verme. Solo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo” (4: 9, 11).

Pablo amaba a Timoteo como a un hijo, pero no pide lo mínimo de él, para que sea salvo por los pelos, sino que se esfuerce al máximo, que se sacrifique, que sufra por el evangelio si hace falta, que viva para conseguir la aprobación de Dios, y que haga todo lo posible para venir pronto a verle, porque le ama, y quiere que se fortalezcan en el Señor mutuamente una última vez antes de que él sea sacrificado. ¿Estas son las cosas que dirías tú a tu hijo antes de partir para estar con el Señor?

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