Busca el contentamiento en vista del final

Como cristianos, lo que buscamos es recibir por completo a Cristo y todo lo que él ha conseguido para nosotros. Con ello, nuestro descontentamiento queda a un lado y nos centramos en él. Las cuatro prácticas diarias que aparecen a continuación son sumamente útiles para conseguirlo.

Mira a tu alrededor

Mira a los hermanos y hermanas en Cristo que están a tu alrededor. Si ves a alguien que está sufriendo, ora por él. Si ves a otro a quien todo le va bien, regocíjate con él. Si ponemos nuestra mirada en otros, en vez de en nosotros mismos, podemos ver de qué forma Dios está obrando en las vidas de su pueblo.

Mira hacia atrás

¿Te acuerdas de cómo era todo antes de que recibieras a Cristo? Pablo describe su estado anterior como estar sin Dios y sin esperanza en el mundo (Ef. 2:12). Cuando recibimos el mensaje del evangelio y nos unimos a la fe, un nuevo mundo se abrió delante de nosotros. ¡Fue como pasar de un mundo bidimensional en blanco y negro a un mundo tridimensional y en color! Dios abrió nuestros ojos y cautivó nuestros anhelos con su gracia. Nos enseñó a descansar en él. Como cuando miras fotografías de tu boda, recuerda ese día con entusiasmo, esperanza y gozo y deja que canalice el contentamiento hacia el presente, sabiendo que, por la gracia de Dios, aguantarás hasta el final.

Mira hacia delante

Durante la mayor parte de este capítulo hemos hablado de mirar hacia delante, por lo que te animo a seguir haciéndolo, incluso cuando estés mirando a tu alrededor y hacia atrás. Creyente, este no es tu hogar. Te diriges a un nuevo mundo donde mora la justicia y los gozos son tuyos para siempre (Sal. 16:11). Medita a menudo en el reino venidero.

Mira a Cristo
La verdad es que es una fórmula muy simple: si quieres estar satisfecho, piensa menos en ti y más en Cristo.

Robert Murray M’Cheyne lo expresó perfectamente:

“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” (Jer. 17:9). Aprende mucho del Señor Jesús. Por cada mirada a ti mismo, mira a Cristo diez veces. Él es hermoso. Tal majestad infinita y, aun así, lleno de humildad y gracia, y todo ello para pecadores, ¡hasta el que más! Vive en las sonrisas de Dios. Caliéntate bajo sus rayos. Siente su ojo que todo lo ve fijado en ti con amor y reposa en sus brazos poderosos… Que tu alma se llene de un sentido embelesado por la dulzura
y excelencia de Cristo y de todo lo que hay en él. Deja que el Espíritu Santo llene cada cámara de tu corazón, para que así no haya espacio para la locura, el mundo, Satanás o la carne.

Mirar a Cristo y las promesas gloriosas que ha conseguido para ti te llevará a un lugar de contentamiento. Charles Spurgeon lo explicó utilizando un contraste muy claro:

El cristiano es el hombre más feliz del mundo, pero es el menos satisfecho con el mundo. Es como un viajero en una posada; se siente perfectamente satisfecho con la posada y su alojamiento, considerándolo como una posada, pero poniéndola fuera de toda consideración de la idea de convertirla en su casa. Es agradecido, pero sus deseos lo llevan hacia un país mejor, donde están preparadas muchas mansiones. El creyente es como un hombre en un barco de vela, satisfecho con su barco y con la esperanza de que le lleve al otro lado del mar. Está dispuesto a soportar todas las inconveniencias sin quejarse; pero si le preguntas si prefiere vivir en este camarote estrecho, te dirá que anhela el momento en el que podrá ver el puerto, los campos verdes y las fincas llenas de felicidad de su tierra nativa. Hermanos, damos gracias a Dios por todo lo que nos trae la providencia. Tanto si nuestra porción es abundante o escasa, estamos satisfechos, pues Dios nos la ha dado. Sin embargo, nuestra porción no está aquí, ¡ni la tendríamos aquí si pudiésemos escoger!

¿Ya hemos llegado? En absoluto, ¡pero lo haremos pronto!


En busca del contentamiento: Confiar en Dios en un mundo insatisfecho, Erik Raymond

En En busca del contentamiento, el autor nos ayuda a comprender qué es el contentamiento bíblico (el espíritu interior que, con gracia y gozo, descansa en la providencia de Dios) y cómo podemos aprenderlo. A la vez que nos guía de forma práctica a crecer en el contentamiento en las diferentes áreas de nuestra vida, este libro te animará a ver el contentamiento como una prioridad para todos los creyentes. Por la gracia de Dios, es posible satisfacer el alto llamamiento del contentamiento y anclar nuestro gozo en Dios mismo y no en nuestras circunstancias cambiantes.

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