El valor de los cuentos es incalculable

Creo que si algo recordamos, con mucho cariño, son aquellos cuentos que papá, mamá, la abuela… nos contaban, principalmente por la noche, en ese momento en que estamos más receptivos, más tiernos, más sensibles a esas historias que nos hacen soñar, que además permite tener a esa persona que tanto uno quiere a su lado por unos momentos, y que si es en la noche ayuda a quedarse dormidos ya que poco a poco va bajando nuestro nivel de actividad.

El valor de los cuentos es incalculable, en muchos aspectos:

Valor lúdico

Ya que es un tiempo de diversión, de entretenimiento y de calidad en la relación con los padres.

Valor intelectual

Porque ayuda a desarrollar la imaginación, a dar rienda suelta a los sueños, porque uno aprende cosas, crece en conocimiento, en vocabulario, en capacidades de expresión y de escucha. Se les ayuda a forjar el hábito de la lectura y la educación en valores.

Valor emocional

En primer lugar, es un tiempo dedicado a ellos, por lo que les hace sentirse especiales. Los niños se sienten amados con gestos como esos, y esto favorece el desarrollo de su autoestima y de la con anza en ellos mismos. Los cuentos, además, tienen una función muy positiva que tiene que ver con la canalización de las emociones. A través de ellos pueden entender mejor sus sentimientos, aprender a expresarlos y encontrar maneras para solucionar sus problemas. Hay cuentos escritos expresamente para ayudar a los niños a encajar la separación de sus padres, o el fallecimiento de un ser querido, o para superar miedos, inseguridades, tristezas, rabia, frustración, sentimientos de culpa, etc.

Vale la pena que tomemos tiempo para aprender a contar cuentos, saber elegir el adecuado para cada momento y conocer algunas técnicas para contarlo, que facilitan la atención y la asimilación de los niños, teniendo en cuenta la entonación, el lenguaje que se utiliza, las pausas y los silencios, repeticiones, etc. No importa que pienses que no se te da bien, es algo que se puede ejercitar y, quizá, con unas pequeñas pautas puedes hacerlo perfectamente. Por mencionar alguna de las técnicas que hay, si tienes dificultades para contar cuentos, puedes utilizar la de “el cuento equivocado”. Se trata de una técnica creativa de Gianni Rodari: con cuentos que ya están aprendidos o interiorizados se les hace varias transformaciones con el fin de llamar la atención de los niños que deben participar corrigiendo o bien creando una historia nueva entre todos.

Ejemplo:
—Érase una vez una niña que se llamaba Caperucita Amarilla.
—No. ¡Roja!
—¡Ah, sí! Roja. Bueno su papá la llama y…
—No, su papá, no, era su mamá.
—Es cierto. La llama y le dice: “Ve a casa de la tía Rosita a llevarle…”. —“Ve a casa de la abuela”, le ha dicho. ¡No de la tía!… etc.

Cuando contamos un cuento —y lo hacemos de manera interactiva— es como entrar en una especie de juego, donde se encuentran varios protagonistas, el que lo cuenta, el que lo escucha e interpreta, y los propios actores de la historia. Pero contar cuentos es como un juego, y ese tiempo de interacción con los hijos es tremendamente valioso.

 

Este es un fragmento del libro de Esteban Figueirido, Familias creativas y eficaces

 

 

 

Foto de Sven Brandsma en Unsplash

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