“Recuerda: ¡no puedes gustar a todos!”

¿Cómo soy? ¿Qué cosas me alteran? ¿Qué cosas me angustian? ¿Qué me caracteriza? ¿Qué me da miedo? ¿Soy servicial o servil? ¿Sé poner los límites saludables para mi subsistencia?

Hacer un autoanálisis y responder a esas preguntas nos llevará a conocer nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles y, de forma especial, nos permitirá saber lo que no soportamos de los demás, así como a conocer lo que aceptamos por quedar bien pero que, en el fondo, no queremos aceptar.

Muchas personas luchan por no poder fijar y guardar los límites personales; y, por lo tanto, sufren por falta de propósito, impotencia, pánico, falta de identidad, desórdenes alimentarios, depresión, irresponsabilidad y una enorme cantidad de problemas que les conducen a una falta de identidad real con los demás. Probablemente, el resultado más destructivo de la falta de límites es el abuso físico y emocional. Las personas que son incapaces de fijar límites permiten repetidamente que se las controle y hasta que se les lastime. Descansa en que Dios podrá restaurar los límites o construir otros.

Por lo tanto, debemos tener cuidado, porque decir siempre que “sí” para agradar a todos puede ser fuente de “éxito”, pero el “no” puede ser fuente de salud. Que no te afecte tanto lo que piensen los demás. Estar continuamente preocupados por las reacciones de otros en cuanto a lo que somos, decimos o hacemos causa un gran estrés.

Recuerda: ¡no puedes gustar a todos! Así que te ayudará mucho si piensas y crees que vives y trabajas para la audiencia de Uno: el Señor. Tu máximo propósito debe ser agradar a Dios en todo, mirándolo a él, aunque también estés mirando a los demás de cerca.

No se trata de decir: “yo soy así, al que no le guste que no mire”, sino “yo soy así, pero quiero ser como el Señor quiere que sea, para que entonces no me preocupe tanto de agradar a otros, sino que todo lo haga como para él”.

Se trata de tenerse respeto a uno mismo y a los demás y saber dónde están tus límites. La libertad de los otros termina donde empieza la tuya. No dejes que esa frontera se traspase y llegues a ser una víctima de los demás.

Dos aspectos muy importantes a tener en cuenta:
  1. Cuando es obvio que estamos constantemente atrapados en el “sí” a las demandas de otros —no tienes tiempo para el Señor, para ti o para los tuyos— sentimos que hemos perdido el control de nuestras vidas por exceso de presiones externas.
  2. Menos obvio, pero tan real como lo anterior, es que llegamos a un punto en el que ya no sabemos decir “no” a nada. El people pleaser es un adicto a decir “sí”, porque le da cierto éxito. Incluso es un elemento utilizado por el enemigo para robarnos el tiempo que debemos pasar con el Señor y con los nuestros.
Otras consecuencias:
  • Al final llevamos tanta carga que nos sentimos “quemados” con lo que hacemos.
  • Llegamos al punto de no saber lo que queremos de verdad.
  • Tenemos que llegar a decir mentiras piadosas para que otros no nos impongan su voluntad.
  • Suprimimos nuestros propios sentimientos y tomamos la filosofía de tener paz a cualquier precio.
  • Nos sentimos frustrados y enfadados con nosotros y con los demás.
  • Corremos el grave peligro de perder el contacto personal con Dios y con lo que él, de verdad, quiere de mí.

Jesús puso límites. Pudo decir “no”. Hacía lo que el Padre quería, no lo que los demás le demandaban. “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente” (Juan 5:19).

Este fragmento forma parte de Psicología para la vida diaria


Psicología para la vida diaria
Consejos psicológicos y bíblicos para enfrentar los problemas emocionales
Ester Martínez y Eduardo Bracier

En los primeros dos capítulos de este libro se trata la temida trilogía del estrés, la ansiedad y la depresión, para seguir con otros temas como el duelo, la amargura, la ira, el perfeccionismo, las relaciones personales problemáticas… Los autores combinan consejos muy prácticos para el día a día que han enraizado, como acostumbran a hacerlo, en la Palabra de Dios.

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