El Evangelio según San Mateo II

Margarita Burt

            Siguiendo el argumento del evangelista Mateo, la próxima cosa que hace es establecer la autoridad del Rey (Mat. 8-9). Jesús tiene autoridad sobe la enfermedad (8:1-4), ¡hasta puede curar a distancia! (8:5-13); sobre la naturaleza (8:23-27); sobre demonios (8:28-32); sobre el pecado (9:1-8); sobre vidas destrozadas (9:9-13); sobre la religión (9:14-17); y sobre la muerte (9:18-26). ¡Ten fe en él!, porque “conforme a vuestra fe os será hecho” (9:29).

Mateo ha presentado los credenciales del Rey, ha hablado de la ley del Reino, la autoridad del Rey, y ahora tocará la extensión del Reino (Mat. 10-12). Crece por medio de la evangelización (Mat. 10). La evangelización resulta en tensiones (Mat. 11, 12) con los líderes religiosos que irán en aumento hasta que ellos, finalmente, acaben con él. Surgen problemas y conflictos con los líderes religiosos en cuanto a la interpretación de la ley: “En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo…”(12:1), la práctica de la religión y la autoridad de Jesús. También se produce conflicto con la familia (12:46-50). Le interrumpen en su ministerio, pero Jesús no los atiende. No concede a su familia más importancia de la que da a los demás creyentes. Su verdadera familia son los que hacen la voluntad de su Padre que está en los cielos.

Mateo deja esta sección de conflictos para hablar sobre la naturaleza del Reino que Jesús vino a establecer. En la parábola del Sembrador (Mat. 13), Jesús enseña que el Reino es un organismo vivo, como un plantío que crece en buena tierra y produce fruto. Crece en los corazones y las mentes de los hombres, transformando sus vidas. Es como el trigo que crece en medio de la cizaña, rodeado de enemigos, pero sobrevive. Su reino  es un reino de paz, pero le hacen la guerra. Está rodeado de conflictos, tanto religiosos como políticos. Juan el Bautista, quien denunció el pecado del rey Herodes, fue ejecutado (Mat. 14:1-12). Lejos de derrocar a los romanos, el precursor del Rey es matado. Si esto lo han hecho con su heraldo, ¿qué no harán con él?

La primera parte de este evangelio termina con la famosa pregunta que se va a repetir hasta el final: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?… Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” (Mat.16:13-17). Es la pregunta que hizo Juan el Bautista desde la cárcel cuando el Reino no se estaba desarrollando como él anticipaba, y la que tendrán que contestar todos los lectores del Evangelio. Este hombre que no parece tener nada de realeza, ¿cómo puede ser el heredero del trono de David? ¿Por qué no le aclaman los líderes religiosos? ¿Por qué es tan pobre y tiene tan poco prestigio? ¿Cuándo va a montar una revolución contra los romanos? ¿Cómo puedo creer en él? ¿Quién es? Esta es la pregunta que tú también tendrás que contestar, querido lector, y tendrás que decidir si quieres formar parte de la clase de reino que él vino a introducir.

 

(El contenido de esta serie procede de la enseñanza de David Burt).

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