Amistad con Dios

Margarita Burt

“Os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Juan 15:15).

¿Cuál es el concepto de Jesús de la amistad? ¿Cómo concibe Dios la amistad? ¿Quiénes eran sus amigos? Nos viene a la mente Abraham, David, y Job. Dios abrió su corazón a estos hombres y les reveló cosas importantes. A Abraham le reveló sus propósitos (Gen. 18:17). Le reveló a Job lo que está detrás de lo que ocurre en este planeta, de cómo Satanás afecta nuestras vidas. A David le reveló que vendría “un Justo que gobernará entre los hombres” (2 Sam. 23:3-5). A través de la prueba de Abraham con su hijo, Dios reveló lo que Él haría con el Suyo, y a qué coste (Gen. 22). A través de David, Dios reveló cómo es un hombre según su corazón. El sufrimiento de Job arroja luz sobre el de Jesús. Dios se dio a conocer a sus amigos. ¿Qué queremos de Él? ¿Cosas? ¿Sensaciones? ¿Éxito? Si lo que realmente deseamos es “conocerle” (Fil. 3:10), tendremos que entregar todo lo que somos y tenemos a esta empresa. ¡Tendremos que crecer para que quepa Dios dentro de nosotros! ¡Tendremos que aprender a tomar pasos gigantes para caminar con Él! Pasaremos por profunda oscuridad y luz cegadora. El camino para conocer a Dios es extenuante, desafiante, exuberante ¡y agotador!

Relacionarnos con Dios no exige que seamos perfectos. Abraham, David no lo eran. Job, sí, pero no consiguió intimidad con Dios por esta vía. Conocer a Dios tiene que ver con llegar a confiar en Él a pesar de todo (Job 13:15), con verle (Job 42:5), amarle (Salmo 18:1), realizar hazañas por medio de la fe en Él (1 Sam. 17:37), y con la obediencia (Gen. 12:4). La meta esconseguir que Dios confíe en nosotros (Gen. 18:19). Acerca de David dice: “Hará todo lo que le mando” (1 Sam. 13:14). Confió en Job que no perdería la fe en medio de las tinieblas más horrendas que un hombre puede vivir cuando Dios escondió su rostro de él. Llegó al punto de desear nunca haber nacido. Y tenía razón: mil veces mejor nunca haber nacido que vivir y no encontrar a Dios, pero haberle encontrado y perderle, ¿quién puede soportarlo?

Conocerle es un proceso lento conseguido en medio de pruebas. Abraham esperó años para el nacimiento de Isaac. Esperó toda la vida para poseer la Tierra que Dios le prometió. David fue perseguido durante años antes de obtener el reino. Job se sentaba en la oscuridad tiempo sin medida antes de ver la luz de Dios. ¿Qué precio estás dispuesto a pagar para conocer a Dios? Abraham tuvo que renunciar a Ismael. Job perdió todo, hasta la presencia de Dios. David tuvo que perder a su mejor amigo para conseguir el trono prometido. Durante toda la espera, su Amigo del alma fue Dios mismo, como vemos en los Salmos. ¿Cómo podemos encontrar a Dios de esta manera? El profeta nos contesta: “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13). La búsqueda durará toda la vida: nos llevará a toda una vida esperando en Él y ejerciendo fe, amando a Dios y corriendo en pos de Él.

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