Lo que Tim Keller dice sobre «Cultura y conexión»

Una vez escuché a uno de mis profesores contar una historia sobre Paul Tillich, un teólogo alemán que era muy reconocido en círculos académicos. Cuando mi profesor era joven y miembro de la facultad en un seminario de Estados Unidos, se le dio la tarea de moderar una discusión tras una conferencia a cargo de Tillich. Los estudiantes empezaron a hacer preguntas, pero en cada una el expositor la reformulaba completamente, “corrigiéndola” antes de responder.

Finalmente, mi profesor se armó de valentía y le dijo: “Profesor Tillich, esa no era la pregunta del estudiante. ¿Podría responder lo que el estudiante realmente preguntó?”. La respuesta que le siguió fue rápida y fulminante: “No, porque no están haciendo las preguntas correctas”. Mi profesor concluyó que eso podía ser cierto en parte, pero el resultado de esta táctica fue que los estudiantes se desconectaron y desestimaron a Tillich.

Dan Strange sabe que los cristianos contemporáneos nos parecemos mucho a aquel expositor ineficaz. Creemos que “Jesús es la respuesta”, pero estamos tan sordos a las fuerzas culturales que nos rodean que lo presentamos como la respuesta a preguntas que las personas no se están haciendo.

Por supuesto, el pecado provoca que los seres humanos no nos hagamos la pregunta más fundamental de todas: “¿Cómo puedo yo, un pecador, ser reconciliado con un Dios santo y justo?”. Sin embargo, tal como nos muestra Dan en este libro, la imagen de Dios en todos nosotros y la gracia común hacen que las personas sí se planteen algunas preguntas correctas: “¿Quién soy? ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Cómo puedo encontrar gozo y plenitud?”.

Cada cultura produce “textos” —cosas que ver, leer y jugar— que se basan en respuestas a esas grandes preguntas. Dan Strange nos muestra, de la manera más accesible que he visto, cómo un cristiano puede hacer un análisis cultural. Es decir, nos muestra cómo identificar en cualquier texto las respuestas particulares de la cultura a esas grandes preguntas. Luego demuestra cómo criticar esas respuestas (a la vez que afirma esas aspiraciones básicas) y finalmente cómo redirigir a las personas hacia Cristo, presentándolo como la verdadera culminación de sus búsquedas y la verdadera respuesta a sus preguntas.

El método básico usado aquí es uno formulado por algunos misiólogos del siglo XX. El nombre “cumplimiento subversivo” describe perfectamente esta técnica. Los cristianos deben mostrar a miembros de otras religiones y cosmovisiones cómo el evangelio cumple o satisface los anhelos y sueños básicos del ser humano, y a la vez deben criticar a los ídolos falsos de cada cultura a los que la gente acude para satisfacer esos anhelos. El cumplimiento subversivo evita tanto el error del sincretismo como el de la irrelevancia. El pecado no debe ser denunciado en general, sino en las formas idolátricas particulares de cada cultura. La salvación no debe ser declarada en general, sino como el cumplimiento de las esperanzas que todos tenemos (solo que la cultura nos lleva a ponerlas erróneamente en sus ídolos).

En Cultura y conexión, Dan Strange toma este método, lo trae al siglo XXI y hace que sea fácil de usar por todo el mundo. Dan muestra convincentemente que esta es la manera en la que Pablo predicó. Pero esto no se trata simplemente de una estrategia para tener conversaciones evangelísticas (aunque lo es). Dan nos muestra que también es una manera de los cristianos de entender el mundo y los textos culturales a los que se enfrentan cada día, para así poder vivir fielmente “en el mundo sin ser del mundo”.

Más aún, Dan dice que el cumplimiento subversivo debe permear toda nuestra comunicación, ya sea que estemos enseñando, predicando, pastoreando, instruyendo o conversando. Esto significa que nunca debemos atacar a las personas sin tratar de entenderlas, diciendo simplemente: “Tengo razón y tú no”. Tampoco se trata de una manera de mostrar lo actual y relevante que es el cristianismo. Implica tanto el respeto como la contradicción. Implica retar a las personas, pero mostrándoles que sus esfuerzos serán inútiles mientras hagan las cosas a su manera. Y significa ofrecerles, bajo los términos del evangelio, lo que todo corazón necesita: un propósito que el sufrimiento no te puede quitar; una satisfacción que no está basada en las circunstancias; una libertad que no destruye el amor y la comunidad; una identidad que no te elude, te aplasta ni te lleva a excluir a otros; un fundamento para la justicia que no te convierte en un nuevo opresor; un descanso de la vergüenza y la culpa sin recurrir al relativismo; y una esperanza que te permite enfrentar lo que sea con serenidad, incluso la muerte.

Hay muchos libros llamándonos a conectar nuestra presentación del evangelio con las necesidades y preguntas de la sociedad secular y pluralista. Y hay muchos otros libros llamándonos a vivir fielmente en una cultura occidental poscristiana, sin retirarnos y sin volvernos parte de ella. Pero este libro nos dice y nos muestra cómo hacerlo. Realmente no hay nada como el libro que tienes en tus manos.

Este libro forma parte de los 4 títulos que recibirás como suscriptor de Ágora en este año 2021.

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