¿Por qué son importantes las ciudades? ¿Qué dice Tim Keller en el prólogo de este libro?

Cada semana me parece que termino leyendo lo mismo que señalan escritores y expertos: que las ciudades van cobrando más importancia y el futuro del mundo se forja en ellas. Jim Clifton, director ejecutivo y presidente de Gallup, señala el reducido PIB (producto interior bruto) de EE.UU. y la amplia insuficiencia de la creación de nuevos empleos. ¿Qué solución hay? Esto fue lo que escribió:

Si me preguntaras: “De los datos que has estudiado hasta el momento, ¿de dónde surgiría el próximo avance del tipo que se use Internet para todo?”, te respondería: “De la combinación de las fuerzas interiores de las grandes ciudades, de las grandes universidades y de [sus] poderosos líderes locales… La piedra angular de estas tres son las ciudades… [tal como] va el liderazgo de las 100 ciudades a la cabeza en EE.UU., así va el futuro económico de dicho país.

Hace poco, el periódico británico The Guardian realizó un especial: “El futuro de las ciudades”. Un redactor opinaba: “Hace solo 10 años, las ciudades se veían como contribuidores vitales para la economía global, algo que ya no se cumple. Hoy en día, las ciudades son la economía global… las 40 ciudades más grandes, o macrorregiones, cuentan con dos terceras partes de la producción mundial”. El escrito presentaba los siguientes datos estadísticos:

● Según la ONU, cada día se mudan a las ciudades casi 180.000 personas en todo el mundo. Eso son 5,5 millones de personas al mes, o el equivalente a la creación de una nueva Área de la Bahía de San Francisco cada 30 días.

● El 50 por ciento de la población de África será urbana en 2050. En la actualidad es el 38 por ciento.

● En los próximos 20 años, las ciudades de China aumentarán su población en 350 millones de personas, más que la población total y actual de EE.UU.

● El 22 por ciento de la población mundial vive en 600 ciudades y estas 600 generan el 60 por ciento del PIB mundial.

● Actualmente hay 23 macrociudades con más de 10 millones de habitantes. En el año 2025, habrá 36.

El periódico Foreign Policy realizó un especial sobre las ciudades a finales de 2010 que anunciaba lo siguiente: “La era de las naciones ha acabado. Ha comenzado la nueva era urbana”. El artículo principal expresaba: “El siglo XXI no se verá dominado por EE.UU, China, Brasil ni India, sino por la ciudad. En una era que aparenta ser cada vez más incontrolable, son las ciudades, y no los Estados, las que se convierten en islas de gobierno y son la base para la construcción del futuro orden mundial… Ni las políticas de equilibrio de poder del siglo XIX ni los bloques de poder del siglo XX sirven para comprender este nuevo mundo. En cambio, tenemos que volver a casi mil años atrás, a la Edad Media, cuando las ciudades como el Cairo y Hangzhou eran los centros de gravedad del planeta y expandían su influencia con seguridad más allá, a un mundo sin fronteras”.

Albert Mohler, presidente del seminario teológico The Southern Baptist Theological Seminary de Lousville, Kentuky, EE.UU., leyó el reportaje especial de 2010 titulado “El futuro de las ciudades” del Financial Times y contestó sin tapujos:

Hasta aquí queda todo claro, “dónde están las ciudades allí está la gente”. En el transcurso de menos de 300 años, nuestro mundo habrá pasado de tener el 3 por ciento de la población en ciudades a tener el 80 por ciento de residentes en áreas urbanas. Si la iglesia cristiana no aprende las nuevas formas de ministerio urbano, nos quedaremos fuera y mirándonos hacia dentro. El evangelio de Jesucristo debe convocar a una nueva generación de cristianos comprometidos con esas agrupaciones urbanas. Tal como aclaran estas nuevas cifras, la verdad es que no hay elección.

Como la mayoría de los lectores pueden ver, todas estas declaraciones sobre la importancia crucial de la ciudad son expresadas por voces extremamente divergentes. El libro de Jim Clifton tiene un enfoque intensamente favorable a EE.UU. y el mundo empresarial. Su mayor preocupación reside en que dicho país mantenga su liderazgo económico en el mundo el cual está perdiendo con rapidez. The Guardian, Financial Times y Foreign Policy son publicaciones seculares británicas e internacionales, en absoluto conservadoras en sus puntos de vista, y no solo se interesan por la economía, sino también por el futuro de la política y de la cultura. Al Mohler es director de un seminario y se inquieta por la misión de la iglesia. Quiere llevar el evangelio al mundo de tal modo que pueda generar el mayor impacto posible y que se convierta el máximo de personas.

Estamos hablando de personas completamente diferentes y con inquietudes totalmente distintas y, aun así, sorprendentemente, concuerdan en la importancia crucial que tienen las ciudades. Ambos afirman que “así como van las ciudades, va el mundo” y que todo aquel que quiera generar un impacto en el modo de vivir la vida que tiene este mundo deberá ir a las ciudades.

Es una gran verdad sobre todo para aquellos que quieren ganar el máximo posible de personas para Cristo, como es el caso de Al Mohler. Los cristianos, especialmente en EE.UU., tienen una opinión generalmente negativa respecto a las ciudades. Durante años, varios coordinadores de misiones me han contado que se necesita enviar misioneros a las ciudades de rápido crecimiento en el mundo (así como a los núcleos urbanos históricos que se van regenerando en las ciudades de Occidente), pero muy pocos cristianos estadounidenses han vivido en centros urbanos o ni siquiera les gustan. Tiene que haber iglesias donde esté la gente, pero la gente de este mundo se está mudando a las grandes ciudades mucho más rápido que la iglesia. Y por ello debemos hacer que los cristianos sean más conscientes de las ciudades, que se preocupen por ellas, y debemos interpelarlos a que vivan y ministren en las mismas.

Este libro realizado por mis amigos Stephen Um y Justin Buzzard aborda todas estas inquietudes. No solo argumenta a favor de la importancia de las ciudades, sino que también ayuda a los lectores a comprender las distintas maneras en las que estas operan y cómo el ministerio y la vida pueden prosperar ahí. Me alegra que ambas personas aporten su sabiduría y experiencia para influir en este asunto. Han publicado un libro que resulta, al mismo tiempo, accesible y bien fundamentado bíblica y teológicamente. Aprende con él. ¡Disfruta!


Por que las ciudades son importantes b

Por qué las ciudades son importantes

Para Dios, la cultura y las iglesias
Stephen T. Um y Justin Buzzard

Vivimos en un momento excepcional de la historia. Nunca antes ha habido tantas personas viviendo en ciudades. Eso supone una oportunidad sin precedentes para influir en ese entorno excepcional a través de la iglesia.En vez de apartarnos o inhibirnos de nuestras ciudades, podemos responder al llamamiento de hacer de ellas nuestro hogar. Puedes comprar este libro aquí

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: