¿Cómo debería responder la iglesia?

Es genial cuando lees los Evangelios y ves que el señor Jesús recibía absolutamente a todas las personas. Quizás estás leyendo este libro y, por alguna razón, supones: “Con las cosas que siento y pienso, o las cosas que he hecho, Cristo nunca me aceptaría”.

Si te das por aludido, te animo a que leas los Evangelios y veas cómo Jesús trataba a las personas rotas y llenas de pecado como tú y como yo. Realmente aceptaba a todo el mundo. Recibió a los inadaptados, a los marginados y a las personas que los religiosos santurrones rechazaban y con las que no se juntaban. Jesús los amó y aceptó. Cuando vamos al libro de los Hechos, encontramos que el primer gentil (no judío) que se convirtió al cristianismo fue un eunuco etíope, alguien que en lenguaje actual sería definido como queer.

Espero entonces que las familias de nuestras iglesias sigan el ejemplo de Jesús y que, cuando reciban a alguien, sean cariñosas y no juzguen.

Una vez, estaba visitando una iglesia y vi que llegaba alguien que era claramente transgénero. Pensé: “¿Cómo van a responder?”. Me pregunté si iban a darle la espalda, mostrar rechazo o solo quedarse mirando. Pero no, ni parpadearon. Le saludaron con una sonrisa y con amabilidad, como lo habrían hecho con cualquier otra persona. Yo pensé: “¡Qué bonito!”. Recibirles con una cariñosa bienvenida debería ser nuestra primera reacción.

Si conocemos a alguien que no es cristiano y es transgénero y viene a la iglesia, nuestro mayor deseo por encima de todo debería ser que llegue a conocer a Jesús. Para que pueda conocer su amor, nosotros tenemos que expresar ese amor y eso quiere decir que jamás deberíamos bromear, ni desde el púlpito ni en privado, sobre las personas transgénero o sobre el tema.

Por otro lado, si alguien con disforia de género es cristiano, no exijamos madurez espiritual automáticamente. Normalmente, cuando la iglesia recibe a alguien, esa persona empieza a entender poco a poco lo que la Biblia enseña y cómo poner en práctica lo que dice. Es un tema complicado, especialmente para aquellos que ya han transicionado y han pasado por una operación. Esperamos que todo cristiano quiera aceptar su sexo biológico y vivir conforme a ello, pero es algo que puede ir de forma diferente según la persona, y los cambios no ocurren de la noche a la mañana, así que tenemos que tener paciencia y cuidar unos de otros. Algunos de nuestros problemas son más obvios que otros, pero todos estamos en un proceso; por eso tenemos que apoyarnos y animarnos mientras nos esforzamos para crecer y parecernos a Jesús.


Transgénero, Vaughan Roberts

¿Cuál debería ser la opinión de los cristianos sobre el sexo biológico y el género en un mundo que celebra nuestra libertad de elección? Vaughan Roberts examina la cosmovisión cristiana con cuidado y empatía, buscando aplicar los principios cristianos a las preguntas difíciles de hoy en día sobre el tema del transgénero.

Este libro te permitirá entender claramente lo que enseña la Biblia sobre el sexo y el género, y te ayudará a tratar a otros con sabiduría y amor genuino.

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