Sacando un aprobado

Margarita Burt

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falta cosa alguna” (Stg. 1:2-4). 

Una apreciada hermana se encontró en una prueba tan dura que su mismo amor por el Señor estaba en juego. Toda ella fue sacudida en una prueba hecha a su medida, porque es una gran mujer de fe, ¡y la prueba fue tan grande como su fe! Si no es así, casi las podemos superar con nuestras propias fuerzas.

Durante esta prueba, ella pasó mucho tiempo con el Señor en oración, a solas con Él, y nadie más. El Señor habló a su alma: “No llores. He aquí el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido” (Ap. 5:5). Iba recibiendo promesas y lecciones de la Palabra e iba anotando la relación de los versículos y lecciones aprendidas en un cuaderno. Lo que aprendió llegó a formar parte de ella, parte de su carácter. Ha cambiado para siempre. Esta mujer de Dios creció aun más en medio de su gran sufrimiento. Se refinó como el oro. Pudo decir al final: “Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata. Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia” (Salmo 66:10-12).

La meta de nuestras pruebas es salir aprobadas. Necesitamos pasar mucho tiempo escuchando al Señor. ¿Qué me está diciendo por medio de su Palabra? ¿Qué tengo que hacer en obediencia a ella? Puede ser una relación que te está haciendo sufrir. ¿Necesitas aprender a amar a tus enemigos, orar por ellos, hacerles bien (Mat. 5:44)?  ¿Necesitas ver cómo tus enemigos prosperan y no tener envidia de ellos (Salmo 73)? ¿Necesitas aprender que la fuerza del Señor es suficiente en tu debilidad (2 Cor. 12:9)? ¿Necesitas aprender a gozarte en tus angustias, y no hundirte (2 Cor. 12:10)? ¿Necesitas sentir la presión de la mano de Dios sobre ti y reconocer que es una muestra fehaciente de su amor por ti (1 Ped. 5:6)? ¿Necesitas aprender a ayunar (Esdras 8:21)? ¿Necesitas aprender a vivir de la Palabra de Dios y no de tus sentimientos (Deut. 8:3)? ¿Necesitas aprender a esperar en el Señor (Salmo 31:24)?

Estás en esta prueba para aprender y cambiar. Nuestra actitud en la prueba es esta: “De esta prueba me tengo que salir aprobada. Voy a aplicarme.”

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