¿Por qué mi adolescente se siente así? ¿Alguna vez te has fijado en tu hijo o hija adolescente y te has hecho esta pregunta? Te has entregado en cuerpo y alma a tus hijos. Has provisto para ellos de todas las maneras. Los has preparado para que tengan éxito. Sin embargo, ahora se hunden. No pueden salir de la cama. No quieren ir al instituto. No son capaces de hacer nada. Se pasan las horas en su habitación, encerrados. Son un manojo de nervios. Esto no es con lo que habías soñado. En lugar de ver a un jovencito o jovencita independiente, feliz y con esperanza, lo que ves es un alma vacía, deprimida y con ansiedad.
¿Por qué mi adolescente se siente así? ¿Qué ha salido mal? ¿Qué puedo hacer yo? Estas son las preguntas a las que este libro responderá. Lo escribí para que acompañase a ¿Por qué me siento así? Una guía para adolescentes sobre cómo liberarse de la ansiedad y la depresión. Espero que, al mismo tiempo que los adolescentes leen ese libro, los padres (y profesores y pastores) los acompañen con la lectura de este. Es difícil que los adolescentes se recuperen de la ansiedad o la depresión sin la ayuda de un adulto. Los adultos con una relación más cercana a ellos tienen un papel fundamental que desempeñar y esta guía ayudará a los padres y a otros mentores adultos a ministrar a los adolescentes con luchas.
Tres diferencias
- Este libro difiere del libro para adolescentes en tres aspectos. Primero, proporciona información más avanzada sobre la ansiedad y la depresión en los adolescentes, el tipo de información que hubiese hecho que el libro para adolescentes fuese demasiado largo y complicado.
- En segundo lugar, contiene tres secciones adicionales, al principio, para ayudarte a comprender mejor la ansiedad y la depresión: “¿Quién sufre ansiedad y depresión?”, “¿Cuáles son las causas de la ansiedad y la depresión?” y “¿Qué podemos hacer con la ansiedad y la depresión?”.
- En tercer lugar, y lo más importante, este libro proporciona ánimo espiritual y dirección práctica para los padres o para otros adultos que quieran ayudar, pero no sepan qué hacer. Te mostrará en qué puedes ayudar y los recursos para sanar que Dios ha puesto en las manos de su pueblo. Sí, hay esperanza en medio de la desesperación.
Sin Dios no podemos hacer nada. Por lo tanto, invoquemos su nombre para recibir sabiduría, valentía, esperanza y sanidad. Recordemos que él se preocupa por nosotros y nuestros adolescentes más que nosotros mismos y que está más que dispuesto y es capaz de ayudar. Oremos por nuestros adolescentes y con ellos. Oremos para que el Señor reprenda al diablo que siempre se aprovecha de cualquier trastorno mental o emocional. Oremos para que el Espíritu Santo de paz y alegría esté presente en la vida de nuestros adolescentes.

