El libro empieza con esta frase: EL PODER ES UN REGALO. Esta es la idea central sobre la que el autor basa todo el contenido. Es consciente de que es una idea controvertida y con más probabilidad de ser rechazada que aceptada, ya que el poder se suele asociar más con algo dañino y perjudicial que con algo positivo. A todos nos vendrá a la memoria la famosa frase de Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, por lo que sugerir en el libro que el poder es bueno es, en principio, sospechoso y posiblemente merecedor de indiferencia. Si este es tu caso, permite al autor, con la lectura de este libro, que te convenza de la verdad de su afirmación.
El concepto PODER HUMANO, Crouch lo define como: “Capacidad de participar en el proceso de creación de las cosas y de construcción de significado”. El autor se pregunta cómo administramos ese poder y analiza las múltiples manifestaciones para promover el florecimiento humano y la gloria de Dios.

El libro se divide en 4 partes:
El regalo del poder: en el principio no era así
Basándose en Génesis 1 y 2 y centrándose, sobre todo, en el versículo 28 de Génesis 1, donde se concreta el mandato cultural de ”sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra, sometedla y dominad”, el autor nos lleva a reflexionar sobre cómo al llevar la imagen de Dios los seres humanos somos llamados a ejercer poder sobre la naturaleza, ser creativos y buscar abundancia fructífera, pero no a nivel individual, sino colectivo, para que toda la creación prospere. El poder del Dios creador trasladado al hombre para hacer cosas buenas (eco de Génesis 1: «Y vio Dios que era bueno”).
Pero en ese proceso a lo largo de la Historia siempre han aparecido la idolatría y la injusticia. A cada una de estas realidades les dedica un capítulo, expresando con toda claridad y con ejemplos de la sociedad de EE. UU. en la que vive, cómo a los ídolos les investimos de nuestras más profundas esperanzas y esperamos que se encarguen de eliminar nuestros miedos más profundos.
El control del poder: no será así entre vosotros
Esta segunda parte empieza por recordarnos cómo los diez mandamientos es la enseñanza básica para ordenar de forma correcta el uso del poder, evitando su abuso. ¿Por qué siguen siendo tan actuales y necesarios estos principios? Porque en el ejercicio del poder, y no solo en el poder político, los seres humanos siempre hemos utilizado la fuerza, la coerción y la violencia, además de privilegios que se tienen por nacimiento o por adquisición posterior, para aprovecharnos de algo o de alguien.
Como contraste, el autor centra nuestra atención en la persona de Jesús, de quien a veces hemos oído que renunció al poder, pero nada más lejos de la realidad. Jesús fue la persona que más poder ha tenido en toda la historia humana.
¿Hay poder en calmar tormentas? ¿Hay poder en sanar enfermedades? ¿Hay poder en multiplicar panes y peces? ¿Hay poder en echar fuera demonios? Etc., etc. Lo que nunca utilizó Jesús fue la coerción, la violencia o los privilegios.
Jesús es el modelo perfecto para todos del uso creativo y beneficioso del poder.
Las instituciones
En esa creación de un mundo mejor, más hermoso, basado en el amor, Crouch dedica esta tercera parte del libro a las instituciones. La palabra institución es una palabra cargada de contenido peyorativo, pero el autor diferencia las instituciones sanas de las tóxicas, partiendo de la base de la necesidad de su existencia. Reflexiona sobre instituciones sanas como la familia, instituciones sanitarias, deportivas, eclesiales, etc. pero también nos introduce en aquellas instituciones en las que se crean dioses falsos y se juega a ser Dios, tales como instituciones políticas corruptas, esclavitud, trata de mujeres para explotación sexual, nacionalismos excluyentes, riquezas obscenas, etc., etc. Como en el capítulo anterior, este termina hablando de Jesús y explicando cómo se relacionó con las instituciones políticas y religiosas de su tiempo.
El fin del poder: tenemos que celebrar
En esta última parte el autor nos exhorta a usar las disciplinas que controlan el poder y nos hacen con más profundidad ser portadores de la imagen del Dios verdadero: silencio y oración, adoración, diezmo, estudio bíblico, confesión y ayuno.
Termina preguntándonos cómo usamos nuestro tiempo de ocio y descanso. Y nos lleva a recordar el Sabbat semanal, el año sabático y el año del jubileo.
En cada una de las cuatro partes el autor compagina pasajes de la Biblia y situaciones y personas de la actualidad. En ambas realidades se mueve con amplia experiencia personal por su trabajo en el área de la teología y de la cultura en general.
Es un libro que no te va a decepcionar y que te deja puertas abiertas por las que podemos entrar a profundizar más personalmente en temas que nos hayan llamado la atención.
Reseña escrita por Leandro Roldán, psicólogo, pastor en una Asamblea de Hermanos de Madrid y miembro del Grupo de Psicólogos Evangélicos desde su fundación.
