En este libro, el autor, obispo anglicano en North Sydney, Australia, aborda la figura de Jesús desde una perspectiva histórica. Hoy en día, prácticamente ninguna persona seria cuestiona la existencia real de Jesús de Nazaret, pero bastantes estudiosos de la figura de Jesús y de los relatos biográficos, los evangelios, cuestionan la historicidad de la información allí recogida. Hablan de la existencia de notorias diferencias entre el Jesús que transmiten los evangelios, EL JESÚS DE LA FE, y el Jesús que realmente anduvo y vivió en Palestina en el siglo I de nuestra era, EL JESÚS HISTÓRICO.
Diferencian al Jesús de los historiadores del Jesús de los teólogos.
La hipótesis de partida de este libro es demostrar que esa aparente dicotomía entre esas “dos clases” de Jesús es falsa. A lo largo del libro, y utilizando muchos recursos de la investigación histórica, P. Barnett demuestra que la información de los evangelios es tan histórica como la que podemos conocer a través de las cartas del Nuevo Testamento o de otras fuentes extra bíblicas.
La investigación histórica bien hecha debe utilizar todas las fuentes de información, la totalidad del material histórico; y, en este sentido, son útiles los textos del judaísmo apocalíptico de la época de Jesús, por ejemplo: los textos de Qumram, los escritos de Josefo —historiador judío— y de algunos historiadores romanos, tales como Suetonio y Tácito, que hablan en algunos de sus escritos de Jesús y de las circunstancias sociales de él y de sus primeros seguidores. Incluso los evangelios no canónicos o apócrifos nos pueden aportar algunos datos de la vida de Jesús y de sus circunstancias.
Según el autor, el error que han cometido algunos de los estudiosos de la persona de Jesús es pensar que lo que sabemos de él está mayoritariamente (si no exclusivamente) basado en los evangelios, esos escritos están “contaminados” por la fe de sus seguidores y que no se pueden considerar relatos objetivos. Pero a lo largo de este libro, el autor nos lleva a considerar como elemento histórico más importante toda la información de Jesús que aparecen en las cartas del Nuevo Testamento, en especial las de Pablo, por ser las más extensas.
En sus propias palabras:
En mi opinión, las cartas, en lugar de los evangelios, son el punto de entrada adecuado al Nuevo Testamento para comprender la importancia de Jesús como el impulso para el surgimiento de la iglesia primitiva. (Cap. 3, p. 49)
La frase «LÓGICA DE LA HISTORIA» del título del libro, hace referencia a la máxima probabilidad de que el surgimiento temprano del cristianismo está ligado al hecho histórico del seguimiento de Jesús de Nazaret; los que estuvieron con él en la última Pascua siguieron a un Jesús que vieron, que escucharon, con el que compartieron sus dudas y su incomprensión, que observaron su muerte y luego, después de su resurrección, entendieron claramente su mensaje de amor y perdón.
Esos primeros cristianos proclamaron un mensaje enraizado en el Jesús histórico que habían conocido. No estaban aun escritos los evangelios, por lo tanto todo lo que hablaron de Jesús es, lo que en sus propias palabras “hemos visto y oído”, habían experimentado de primera mano.
El Jesús de las cartas que muere por los pecados, que se considera Hijo de Dios, que se nombra el Mesías y al que adoran como Señor, es el anticipo del Jesús de los evangelios. En las cartas no se presenta a Jesús de una manera triunfalista, mítica, de héroe victorioso y artificial, sino crucificado y resucitado, y ese mismo Jesús es el que aparece en los evangelios pocos años después de la escritura de las cartas.
En los evangelios vemos a Jesús relacionándose con figuras históricas: Juan el bautista, Herodes Antipas, los sumo sacerdotes Anás y Caifás, el gobernador romano Poncio Pilato. La encarnación, la expiación y la resurrección no son exclusivamente creencias de fe, sino que se refieren a un hombre real en un momento y lugar específico.
El autor del libro se pregunta:
¿Se puede confiar en el retrato de Jesús que hacen los evangelios?
Podéis imaginar su respuesta: por supuesto que sí. Ese es el objetivo y el resultado final de este libro. Convencernos de que los evangelios confirman y amplían la historicidad del Jesús que proclamaron los primeros predicadores y que también encontramos en las cartas.
Un libro totalmente recomendable para los que tienen dudas sobre el binomio Jesús histórico vs Jesús de la fe, e igualmente para los que no se han planteado esa posibilidad. Ambos encontrarán múltiples argumentos para defender la historicidad de los cuatro evangelios, cada uno con su particular enfoque de la persona de Jesús.
Reseña escrita por Leandro Roldán, psicólogo, pastor en una Asamblea de Hermanos de Madrid y miembro del Grupo de Psicólogos Evangélicos desde su fundación.


