El problema no está en el mensaje sino en cómo lo comunicamos

Un hombre puede cerrar los ojos ante la luz, pero difícilmente podrá negar su existencia. Sin embargo, vivimos en una era en la que muchos han hecho de la ceguera una virtud y, de la duda, un refugio. Predicar a un mundo escéptico es un libro que enfrenta sin titubeos esta realidad. Sus autores, lejos de lamentarse por la incredulidad reinante, nos invitan a tomar el púlpito -sea este un estrado, una conversación en la mesa o una palabra escrita- y proclamar la verdad con confianza y claridad.

Este volumen recoge las ponencias del Primer Encuentro Nacional de Taller de Predicación en España, una reunión que planteó la gran pregunta:

¿Cómo hablar de Cristo en un mundo que ya no solo ignora la verdad, sino que la rechaza activamente?

Las respuestas nos las ofrecen Mark Meynell, que con su experiencia en comunicación y pastoral, aborda el reto de conectar con audiencias contemporáneas; Alex Chiang, que enfatiza la necesidad de un mensaje centrado en Cristo; y Christopher Wright, reconocido por su trabajo en hermenéutica bíblica, que explora la relevancia de la predicación para el cumplimiento de la misión de Dios en el mundo. No son fórmulas simplistas ni recetas instantáneas. Son más bien como el consejo de un navegante experimentado que, tras años en la mar, sabe que no hay viento favorable para quien no ha aprendido a leer las estrellas.

El libro resultante nos recuerda que la predicación no es una mera transmisión de información religiosa.

No se trata de llenar la mente con datos sobre Dios, sino de prender un fuego en el corazón. Si el escepticismo moderno ha socavado la fe de muchos, no ha conseguido apagar la llama del evangelio, que sigue ardiendo con la misma intensidad con la que Jesús se dirigió a los discípulos de Emaús. El problema, por tanto, no está en el mensaje, sino en el modo en que lo comunicamos.

A través de sus páginas, Predicar a un mundo escéptico nos lleva a redescubrir el peso y la belleza de la predicación. Nos muestra que la duda no es un enemigo invencible y que la fe, cuando es proclamada con inteligencia, compasión y audacia, aún tiene el poder de derribar fortalezas. Este no es un libro para aquellos que han hecho de la resignación su morada, sino para los que, pese a los tiempos difíciles, se niegan a enterrar su talento bajo la arena del conformismo.

El lector encontrará en este libro un llamado urgente: levantar la voz, hablar con sabiduría, y sobre todo, vivir lo que predicamos. Pues, al final, el mundo no necesita solo sermones bien construidos, sino vidas que sean, en sí mismas, ejemplos de integridad.

Samuel Arjona, reseña publicada originalmente en Edificación cristiana.


Puedes hacerte con Predicar a un mundo escéptico aquí.

Foto de Sincerely Media en Unsplash

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