¿Para qué trabajamos?

Pocos libros se han escrito sobre el trabajo desde una perspectiva bíblica, al menos en castellano o traducidos a nuestro idioma. Chapman, uno de sus autores, un gran especialista en el tema, tiene un doctorado en el Seminario Teológico Fuller precisamente sobre fe, trabajo, economía y vocación. Tafilowski es teólogo, doctorado en Teología Sistemática por la Universidad de Edimburgo. Juntos escriben esta obra que podría cambiar nuestra percepción de la vida laboral desde el punto de vista cristiano y ayudar especialmente a creyentes que quizás la lleven con resignación, frustración, insatisfacción y ganas de que algún día se acabe.

Una obra que podría cambiar nuestra percepción de la vida laboral desde el punto de vista cristiano.

¿Para qué trabajamos? ¿Solo para ganarnos la vida? ¿Porque nos gusta, podemos decir los pocos que tenemos el privilegio de haber acertado en nuestra ocupación? A los creyentes se nos ha enseñado que también gracias a nuestro salario podemos ofrendar para que otros hagan “la obra de Dios” y además podemos hacer buenas relaciones para evangelizar a otros en el entorno en el que desarrollamos nuestro trabajo.

Todo esto puede estar muy bien y no hemos de desestimarlo, pero la Biblia tiene un concepto del trabajo mucho más elevado que hemos de considerar, dicen los autores. Desgraciadamente, la concepción del trabajo, como de muchas otras cosas, cambió desde el siglo XVIII en el sentido de que comenzó a considerarse solamente su dimensión secular, sin valor intrínseco, como solamente el medio para ganarse la vida. Un concepto que perdura y que disocia lo secular de lo religioso: una cosa es el trabajo ministerial, lo que hacen los que se dedican por entero a la “obra del Señor” y otra el trabajo secular, el ordinario. Grave error. El trabajo, remunerado o no, proporciona la posibilidad de modelar la civilización humana, de realizar el mandato cultural dirigido a toda la raza.

El enfoque bíblico que dan al tema consiste en introducir la historia del trabajo en la historia de la salvación: Creación, Caída, Redención, Nueva Creación. Un enfoque que fundamenta la gran misión que Dios nos ha dado a cada uno y que se opone a esos sentimientos negativos de que nuestro trabajo nos parezca estéril, inútil, sin metas, que nos consuma o, casi peor, que se pueda convertir en nuestro ídolo.

Seguro que todo el que lo lea va a pararse en una frase citada en la obra, con la que estará o no de acuerdo:

El sacerdocio de todos los creyentes no convertía a todo el mundo en obrero de iglesia; más bien convertía todo tipo de trabajo en un llamamiento sagrado.

Alberto Arjona, reseña publicada originalmente en Edificación cristiana.


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