Si tuviera que recomendar una lectura para el próximo Día del Libro sería, sin duda alguna, Roger Williams. La libertad de conciencia, la separación Iglesia-Estado, y el poder democrático, de José Moreno Berrocal (Andamio Editorial, 2023).
Lo hago por motivos bastante personales y también por profundas razones relativas a su contenido. Es el libro que hubiera deseado leer en aquellos primeros años cursando Derecho en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo. Días de clases con un grupo de extraordinarios estudiantes y compañeros, hoy excelentes profesionales, altos funcionarios, concejales, rector de la universidad y ex-vicepresidente primero del congreso de los diputados. Días también de cafés, pinchos y tertulia en los que, fuera del espacio universitario, abordamos múltiples y variados temas. Días personales de búsqueda de herramientas que respaldaran una cosmovisión bíblica1 del mundo y de la vida; que fortalecieran la fe; que posibilitaran compartir y presentar el evangelio de manera relevante. No solo en el nivel personal, también en el colectivo y en el social y político.
El Dr. Pablo Martínez nos sigue desafiando: “nuestra comunicación ha de ser relevante” . Y John2
Stott (1921-2011) nos invitaba a la doble escucha,
“Somos llamados a la difícil e incluso dolorosa tarea de la doble escucha. Es decir, hemos de escuchar con cuidado (aunque por supuesto con grados distintos de respeto) tanto a la antigua Palabra como al mundo moderno. (…) Es mi convicción firme que solo en la medida en que sepamos desarrollar esta doble escucha podemos evitar los errores contrapuestos de la falta de fidelidad a la Palabra o la irrelevancia”.
El autor nos recuerda que “la Biblia es un libro relevante para la vida en este mundo” (p. 70). Nervio teológico que atraviesa todas las páginas de esta biografía en la que aborda la vida y obra de Roger Wiliams, fundador de Rhode Island, primer estado moderno en que se forjó una sociedad política que respetaba completamente la libertad de conciencia. José Moreno Berrocal desarrollará la idea base de que dicha acción es fruto de su vida cristiana enraizada en la teología y espiritualidad puritana . Nos aclara que debemos entender “el puritanismo como un movimiento que, en conciencia, busca intervenir en el mundo de una manera consciente y determinada” (104). Lejos, pues, la idea de que el puritanismo es un aislarse del mundo.

Historia
Un gran acierto del autor al acometer esta obra es realizar una visión panorámica, en la historia cristiana, de la idea de tolerancia. Lo que en el libro se denomina “Los antecedentes“. Es más que una simple parte histórica. La historia bíblica no es un desarrollo circular. Tiene un principio y tendrá un final que supondrá la entrada a la eternidad. Así pues, la lectura de la historia a la luz de la historia bíblica nos abre y amplía una perspectiva que nos ayudará a salvar tropiezos y clarificar dificultades.
Vivimos un tiempo de cada vez mayor hostilidad al cristianismo. Se niega su “paternidad” en muchas ideas que condicionan y favorecen nuestro vivir diario. Al mismo tiempo que se le achaca la culpa y origen de muchos males, con o sin razón.
Por todo ello es el momento, y este libro contribuye de manera significativa a ello, para sacar a la luz aquellas valiosas y transcendentes contribuciones.
“Los principios del Reino se han instalado en este mundo y, aunque muchos ni lo sepan, han dado un fruto incesante, inesperado e irreversible en la configuración de nuestras sociedades”(p. 125).
Es momento de reivindicar, con humildad pero con firme convicción, los frutos de la fe en Cristo guiada y formada por su Palabra y mandamientos. Es hora de meditar en esa acción histórica de la fe para estimularnos a las buenas obras. También de repensarla para motivar el diálogo y el debate evangélico en la búsqueda de una aplicación presente relevante y positiva.
Espiritualidad
Otro aspecto muy a destacar del libro es el análisis que José Moreno Berrocal hace del fundamento teológico de Roger Williams. No solo es su anclaje puritano sino (y sobre todo) el énfasis de que esa cosmovisión bíblica se funda sobre una Interpretación tipológica del Antiguo Testamento y “una pormenorizada consideración de la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento”(p. 200). Tema de máxima relevancia para la Iglesia actual.

Dicha interpretación es la base para desmontar los argumentos de quienes, en los tiempos de Williams, “querían construir una especie de teocracia blanda en América”. Esas mismas premisas usadas “para levantar el mito de la América Cristiana, o la de España como la Reserva Espiritual de Occidente”(p. 200).
Pensamientos que, a su vez, también se encuentran muy alejados de la escatología realizada que, curiosamente, ”forma parte de la dieta de los predicadores de la llamada Teología de la Prosperidad” (p. 85). Y que tristemente hoy, añado yo, está condicionando el pensamiento político-constitucional de los evangélicos. Incómodos por lo que supone la tensión del ya pero todavía no, acuden a otros pensamientos y modos de interpretación que calman esa incomodidad aunque han de conducir a funestas consecuencias. La tolerancia y respeto por el otro son vacunas que evitan la desnaturalización de la Democracia, ocasionada cuando esta solo se concibe como imposición de la mayoría en su vertiente votos, o en su vertiente opinión.
Acción
Y es, en este último sentido, que la tercera parte del libro es altamente recomendable al lector cristiano evangélico en general. Más allá del valor que le podemos conceder quienes nos formamos jurídicamente entre la escuela jurídica del Positivismo y la del Derecho Natural fundamentado en autores católicos anclados en el catolicismo aristotélico. A pesar de que sea posible discrepar del alcance de determinadas afirmaciones –según mi lectura personal y entrelíneas– nos encontramos ante una gran aportación al ámbito jurídico protestante. Pero, como escribía, este tercer bloque va mucho mas allá de lo jurídico, y todos deberíamos leerlo atentamente “desterrando todo derrotismo”(p. 267).
Así, debemos conocer y recordar:
– que “la práctica democrática en el seno de la iglesia formó a las personas en igualdad, y las preparó para la práctica de la democracia en la comunidad política”(p. 245).
– que “El poder Soberano de toda autoridad civil se funda en el consentimiento del pueblo”(p. 213). Y remarcar algunas conclusiones del autor sobre las posiciones adoptadas por Roger Williams como que “la libertad de conciencia no implica indiferencia doctrinal, ni estar de acuerdo con todo lo que otros digan o hagan, o que su ejercicio me impida a mí ejercer la mía”. Pero “sí implica una tolerancia hacia aquellos que nos puedan resultar desagradables por sus ideas o por el lenguaje con que las defienden”. Porque ya decía Williams que “En la evangelización… la manera de expresión no puede separarse de su sustancia. Y por ello, una legislación que tuviera como objetivo la supresión del desacuerdo incivilizado religioso imposibilitaría la verdadera predicación del evangelio buenas nuevas”(p. 235).
Estimado lector, antes de que tomes Roger Williams. La libertad de conciencia, la separación Iglesia-Estado, y el poder democrático en tus manos y te dispongas a leer sus primeras páginas, permíteme finalizar con otra nota personal. Como hablante de una lengua minoritaria que no tiene ni reconocida su oficialidad, me gozo al encontrar también referencias a la evangelización de los indios nativos y al, más que relevante, uso de sus lenguas maternas. La primera Biblia impresa en Norteamérica fue en una lengua india (1658).
Agradezco al autor y a la editorial poner a nuestro alcance esta importante y relevante historia.
Reseña escrita por José Luis Fernández
- De aquellos días fueron las lecturas de El cristiano y la democracia moderna y Los cristianos y la política de Ediciones Evangélicas Europeas. Y también de Andamio (Abril-Junio,1989) Derecho y Biblia con varios artículos del teólogo José Grau (1931-2014) y con un interesante La influencia de la Biblia en las Constituciones Modernas de Jaume Llenas. ↩︎
- Prólogo a la serie de Ágora de Andamio Editorial. ↩︎
