¿Cómo mantener unidos congregación y mundo laboral?

No hace muchos años, en España el culto del domingo en algunas aldeas se celebraba por la tarde, porque los agricultores se levantaban muy temprano y, en muchos casos, tenían que trabajar, por más que desearan otra cosa. Hoy en día, a pesar de la tecnología, los mismos agricultores hablan de jornadas de diez a doce horas. Por otro lado, qué decir de la liberalización de horarios de comercios con centros comerciales abiertos, donde las familias los han convertido en un templo para pasar el día y que requiere infraestructuras con cientos de trabajadores con turnos, pero con horarios tremendamente complejos para conciliar la vida familiar y, no digamos disfrutar de al menos un “tiempo de reposo”, ya que no puede ser un día completo, en su congregación. Lo cierto es que, para muchos trabajadores, comienza a ser un auténtico problema desconectar de la jornada laboral en sus hogares y, por la misma razón, al visitar sus lugares de culto.

Este libro recupera el concepto de no desligar la vida de la congregación del mundo laboral; teniendo en cuenta que, en determinados casos, la pasividad de los asistentes a las iglesias con sus cargas, donde en tantas ocasiones se invita a dejarlo todo y centrarse en el Señor, tal vez no sea el mejor camino si la ansiedad atenaza a los oyentes.

De forma novedosa, los autores intentan reflexionar para integrar y conectar el trabajo con la iglesia. Redimir el tiempo o la ética del trabajo son asuntos tratados en muchos manuales evangélicos, pero seguimos siendo cristianos en la oficina, supermercados, peluquerías, hospitales, etc. A veces, separar todo sin escuchar al que trabaja, ni descubrir la manera en la que Dios da sabiduría para adorarle y compartir el evangelio, nos lleva a cierta desconexión con los años, dado que pasamos una gran cantidad de tiempo en el mundo laboral.

Este libro propone una reflexión sobre la liturgia, oraciones, cánticos y celebración de la cena del Señor, recordando la importancia de las festividades en la Biblia por causa del trabajo. Por ejemplo, con las cosechas que se enlazaban con el dador del fruto, al igual que ocurrió con aquellos que llegaron a América y celebraban el día de acción de gracias; donde, tras la Reforma del siglo XVI, el trabajo se contemplaba con dignidad y relevancia, pero centrando todo en Dios como el dador de toda bendición.

Esta obra tiene tres secciones:

  1. La primera establece la separación contemporánea entre adoración y trabajo.
  2. La segunda analiza la naturaleza interrelacionada del trabajo y la adoración en el Antiguo Testamento y en la Iglesia Primitiva.
  3. Por último, se ofrecen principios y prácticas para reconciliar la fe y el trabajo por medio de la adoración comunitaria. En cuanto a esto, se parte de la base de una adoración que, al igual que el latido del corazón con función sistólica y diastólica, atrae y luego dispersa a los individuos. Es decir, hablamos de un día dentro y seis fuera en muchos casos, pero el corazón late dentro de la vida en un centro de cultos, aunque sea más intensamente, como también fuera, si la adoración es correcta.

Quizá el problema que el libro no esclarece es cómo combinar esta inquietud que a veces puede convertirse en la máxima preocupación de muchos, con las vidas de aquellos que no tienen una actividad laboral por ser sociedades con poblaciones muy envejecidas en edad de jubilación como ocurre en Europa, o por falta de acceso al mercado laboral de los más jóvenes. Sin embargo, este es el reto de nuestro tejido social y, desde luego, afecta a la convivencia y comunión en la vida eclesial, aunque se hable poco de ello en muchos casos. Por tanto, este tipo de reflexiones que el libro propone,
aunque nunca se aporten soluciones mágicas, son completamente necesarias.

David Vergara, reseña publicada originalmente en Edificación cristiana.


Puedes hacerte con El trabajo y la adoración aquí.

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